Marcas imprescindibles

Noticias 22 de mayo de 2020 Por Martina Novillo
Con esta nota damos inicio a una nueva sección realizada desde la Comisión Memoria, Verdad, Justicia, Identidad de La Mesa de Trabajo por los Derechos Humanos de Córdoba. Te contamos sobre los tres Espacios de Memoria: La Perla, Campo de la Ribera y el Archivo Provincial de la Memoria-Ex D2. A partir de la visibilización de estos Espacios queremos mostrar la importancia que poseen en la construcción de una perspectiva de Derechos Humanos.
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Ph: Rodrigo Savoretti

Durante la última dictadura cívico-militar, en Córdoba, el circuito represivo estuvo conformado por  tres grandes Centros Clandestinos de Detención (La Perla, Campo de la Ribera y el Departamento 2 de Informaciones de la Policía de Córdoba - D2), por otras dependencias policiales y militares y también por lugares que transitoriamente cumplieron ese fin. A este entramado se sumaron las cárceles.

Hoy los tres primeros funcionan como Espacios para la Memoria, Promoción y Defensa de los Derechos Humanos. Allí se desarrollan, de diferentes maneras, las políticas públicas de memoria. Existen también otros dispositivos como las señalizaciones que recorren la provincia: de esta manera quedan incorporadas al circuito de memoria comisarías, cárceles y otros lugares de cautiverio. Estas señalizaciones pueden ser “árboles de la vida”, “baldosas por la memoria”, placas, murales, entre otras.

Desde el año 2011 en nuestro país existe la Ley 26.691 que declara Sitios de Memoria a “los lugares que funcionaron como centros clandestinos de detención, tortura y exterminio o donde sucedieron hechos emblemáticos del accionar de la represión ilegal desarrollada durante el terrorismo de Estado ejercido en el país hasta el 10 de diciembre de 1983”.

En Córdoba el 22 de marzo del 2006 se aprobó la Ley Provincial de la Memoria Nº 9286 por medio de la cual se crearon la Comisión y el Archivo Provincial de la Memoria primero, y La Perla y Campo de la Ribera en los años siguientes.

Las Marcas de Memoria son expresiones materiales y simbólicas que irrumpen el espacio público y que nos invitan a recordar; que nos invitan a pensar y pensarnos; que nos invitan a reconocernos como parte activa de la memoria colectiva. Estas marcas son realizadas por los distintos niveles del Estado, instituciones de la educación, organizaciones sociales, personas particulares.

Los Espacios de Memoria y las Marcas de Memoria  indican que en ese lugar señalizado se cometieron crímenes de Lesa Humanidad, pero también nos permiten recordar la vida y las trayectorias de las compañeras y compañeros, militantes políticos, asesinados y desaparecidos, que fueron protagonistas de los procesos de lucha que conforman nuestra historia y nuestra identidad como sociedad. De esta manera resignificamos los lugares del horror y reivindicamos la vida.

Cada sitio de memoria tiene una historia diferente de apropiación y de conquista y suceden de manera progresiva. Estos procesos comenzaron de la mano de los organismos de derechos humanos y la necesidad de visibilizar y denunciar. A partir del 2003 estas demandas fueron apropiadas por el Estado, iniciándose así una etapa de reconocimiento y puesta en valor de cientos de Sitios de memoria.

El caso de “La Perla” es significativo y así lo relata Emiliano Fessia, quien fuera su director desde la apertura del Espacio de Memoria en 2009 hasta el 2019: “hubo una serie de marchas entre 1996 y el 2000, la primera salimos desde Plaza San Martín, fue muy larga, y fuimos haciendo grafitedas en toda la zona de Avenida Fuerza Aérea, en los carteles de la Escuela de Aviación entre otros. Esa vez se llegó hasta el puente que está antes de la colectora para entrar a La Perla y ahí hicimos plantada de árboles y se puso una placa. Y en las otras marchas al año siguiente intervenimos la ruta con una cartelería que iba señalizando a cuántos kilómetros se encontraba el centro de torturas La Perla”.

Entendemos la caminata como proceso: lento pero acompañado, como algo que trasciende al tiempo; con constancia. Donde lo que importa no es llegar primero sino llegar juntas y juntos. La caminata como una señalización en sí misma, las caminatas de las abuelas alrededor de la plaza, las caminatas de los escraches recorriendo el barrio de un represor, la marcha de cada 24 de Marzo.

Hoy cada Sitio de Memoria conquistado y cada Marca de Memoria elaborada constituyen  espacios imprescindibles para la construcción de una cultura del respeto por los derechos humanos.

El desafío es seguir caminando y caminándolos. Que las caminatas sigan marcando. Que las marcas sigan señalando un futuro con plena vigencia de nuestros derechos.

Para conocer en profundidad las actividades que se desarrollan en los Espacios de Memoria te invitamos a navegar en la siguiente página: http://www.apm.gov.ar/

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Ph:Rodrigo Savoretti