Juicio Diedrichs-Herrera | 1 de octubre de 2020. Cuarta audiencia.

Juicio Diedrichs-Herrera #MásJuiciosMásDemocracia 21 de octubre de 2020 Por Mary Luque y Marti Novillo.
Resumen de la cuarta audiencia del 12 juicio de Lesa Humanidad en Córdoba.
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Ph: Sofia Rubiano

Como las tres audiencias anteriores, se transmitió por YouTube en directo, y por problemas técnicos dio comienzo a las 11.00hs

El primer testimonio lo da Ramón Orlando Arias, de 61 años, hermano del joven desaparecido Miguel Ángel Arias “Coqui”. Recuerda que cuando sucedió el 24 de marzo su hermano le comentó “que se venían épocas muy duras y de muerte”, que él no entendió hasta que les pasó.

Cuenta que él era alumno de 4to año de la Escuela Nuestra Señora de Loreto, que salían a eso de las 18.30 de clases y como iba a acompañar a su novia, volvía a la medianoche a su casa. La noche del secuestro de su hermano oyó la puerta y fue a abrirla creyendo que sería su prima y su novio -aunque pensó que era tarde para esa visita- y se encontró encañonado por un arma larga y otras tres o cuatro personas que ingresaron abruptamente a la casa. 

Escuchó también ruido en el techo y la puerta de la terraza por donde ingresaron más personas. Fueron al dormitorio de sus hermanos-Coqui y Jorge-. Ante tal movimiento en la casa, los padres pensaron que habían ingresado a robarles, luego entendieron que vinieron a llevarse a Coqui, a quien sacaron arrastrando y creen que lo adormecieron antes de llevarlo. También cuenta que saquearon herramientas, el dinero de la caja de la verdulería que tenían en ese entonces, y otros objetos. Que su padre fue a denunciar a la Comisaría Decima y luego al Comando Radioeléctrico, y en ninguno de los dos lugares le tomaron la denuncia. Que a partir de esa noche se instaló el terror en su casa y dormían bajo llave en un solo dormitorio, imaginando que los volverían a buscar. 

Ramón carga con la culpa de haber abierto la puerta a quienes se llevaron a su hermano, pero  a esa aseveración la desmantela la Dra. Lyllian Luque diciendo: “voy a romper la regla del protocolo judicial, voy a decirle algo Ramón: usted no fue responsable de abrir esa puerta, ¿sabe? Menos con esa edad y en ese contexto. Estamos acá para decirle que usted no fue responsable”

Continúa el testigo diciendo que después de tres semanas volvió a la escuela, pero salvo su novia, nadie le preguntaba qué les había pasado. Que los padres de sus amigos les prohibieron ir a su casa. Cuando le preguntan por Julio Cesar Araoz “Chiche”, el político que les dio datos a sus padres sobre su hermano, recuerda “el chico no habla, pero está bien” y que cuando les pidió cinco nombres de amigos de Coqui, los padres no lo hicieron y que Araoz les dijo: “que no los quiere ver más”. 

Aporta que sabe que Araoz tenía un local de compra venta en el centro de Córdoba donde se vendía lo que saqueaban en los operativos. Que estaba estudiando ingeniería agrónoma pero que dejó la carrera porque su madre empezó a participar en la búsqueda de los desaparecidos junto a otros familiares y alguna vez fue amenazada con que “sabemos que tiene un hijo en la universidad’.

Concluye el testimonio y se hace cuarto intermedio porque hay problemas técnicos para conectar con el segundo testigo del día, Alejandro Román, desde la embajada argentina en Costa Rica. 

Alejandro es el hermano de Claudio Luis Román, secuestrado en 1976, cuando tenía 16 años. El 27 de julio de 1976 ven a través del visillo de la ventana que llegan a su casa autos. Su hermano intenta escapar, pero su madre le dice que se quede, “lamentablemente”. Abrieron la puerta y escuchó que decían “policía, policía”. Eran varias personas, con armas largas. Después de que se lo llevaron a Claudio, su padre fue a denunciar a la Seccional 13.

Este testigo considera a la organización Montoneros “de irresponsabilidad criminal’ y los cree responsable de la muerte de su hermano. No justifica lo que hicieron los militares. Desde ese momento es interrogado por el abogado querellante Claudio Orosz y vamos sabiendo de ese modo -con las respuestas de Alejandro- que Claudio Román era delegado de su curso ante el Centro de Estudiantes de la Escuela Manuel Belgrano; que fue expulsado por disturbios en una asamblea general del Centro de Estudiantes el 20 de junio de 1975, situación en la que se presentaron militares a la escuela. A sus padres les dijeron que lo expulsaban “por razones de seguridad”, pero  luego fue reincorporado él y otros estudiantes. Recuerda ese día de la expulsión al director de la escuela -Tránsito Rigatuso- sonriendo y saludando a los militares que estaban fuera de la escuela. 

Ante la pregunta sobre la lista de estudiantes que este director dio a los militares, si cree que estaría su hermano, responde “sin ninguna duda”. 

Sabe que lo llevaron a La Perla porque se lo contó otra secuestrada que sobrevivió -Miriam Báez- que lo vio. 

Claudio fue muerto “en un enfrentamiento” el 10 de agosto de 1976 y la noticia salió en La Voz del Interior. Sus tíos y el padre fueron a buscar el cuerpo y le vieron marcas de picana en el pecho, lo velaron a cajón cerrado, pero se le veía la cara con una venda. Por último, antes de finalizar su testimonio, pide al tribunal si tienen la foto de su hermano del documento de identidad, que desea tenerla porque no posee fotos de los últimos tiempos de Claudio.

La tercera testigo es Estela Reyna de Soulier, esposa de Luis Roberto Soulier, secuestrado el 16 de agosto de 1976 y que aún sigue desaparecido. 

Roberto era preceptor desde 1972, en la Escuela Nuestra Señora de Loreto. Era delegado del gremio de escuelas privadas SEPPAC, estudiaba medicina y era militante del FAL 22. 

Cuenta que cuando secuestraron a Coqui Arias, amigo de ellos, el 19 de junio de 1976, se van “bruscamente” del domicilio que compartían con sus cuñados: Adriana Díaz y Juan Carlos Soulier, porque comprendieron el peligro. Consiguen alquilar un departamento en Barrio Alberdi en el que habitan desde el 1 de agosto hasta el día 15 en que secuestran a sus cuñados y al otro día a su esposo. El día 15, cuando pasan las 20hs -hora en que comenzaba el toque de queda en la ciudad- ella espera a su esposo hasta que a las 22hs decide irse a la casa de sus padres, con sus dos hijos pequeños. Al otro día fue a casa de sus suegros y allí se enteró de que habían secuestrado el domingo 15 a Adriana, Juan Carlos con el bebé Sebastián y el lunes 16 a su suegro Freddi y a su esposo Luis. Su suegra lo sabía porque una vecina vio los tres secuestros desde la casa de enfrente. Esa vecina les contó cómo en la misma camioneta del suegro se llevaron muebles de la casa. 

Relata que dos meses después del secuestro se reúne con otros familiares que habían sufrido secuestro de seres queridos y con ellos elabora una nota para reclamar ante distintos organismos de gobierno, que fue a la Escuela Loreto a pedir que los compañeros de su esposo firmaran la nota, cosa imposible porque la directora -Beatriz Novillo- le impidió ingresar. Que años después hizo terapia y supo que no podía mentirles a sus hijos cuando preguntaban dónde estaba el padre y ella respondía: “trabajando y de viaje”. Que ante la pregunta de su hijo mayor -de 4 años-: “¿Papá va a volver?”, ella le respondió “Creo que no”. “Entonces está muerto”, a lo que ella respondió: “Pienso que sí, ¿y vos qué pensas?”. “Yo también”. 

Cree que el destino final de su marido puede estar entre los veinte fusilados del FAL 22 que hubo en un mismo día. Por último, dice que quiere que sus palabras sean conocidas, en especial por los nietos que falta recuperar.

La última testigo es Miriam Claudia Báez, quien fue secuestrada cuando tenía 18 años, el 19 de julio de 1976. Esa noche tocaron el timbre, ella fue a atender después de preguntar quién es y le respondieron “el Ejército”. La buscaban a ella. Vio a mucha gente de civil y la llevaron en un auto, después de vendarle los ojos y atarle las manos atrás. Le preguntaron si sabía quiénes eran, ante su respuesta negativa le informaron que eran del Comando Radioeléctrico. Anduvieron unos cuarenta minutos hasta llegar a una casa familiar donde pasó frío, torturas y oyó muchas voces. Cree que allí estuvo 3 o 4 días y la trasladaron a La Perla. 

En la cuadra, donde estaban tirados sobre colchonetas, oyó la voz de Claudio Román, a quien conocía de la Escuela Manuel Belgrano. Luego lo vio en el baño. Él le pidió que le subiera la venda y advirtió que tenía las manos muy lastimadas, que al verla a ella muy confundida le dijo que no se preocupara, que a ella la iban a soltar y a él lo llevarían a la cárcel.

A ella la liberan el 3 de agosto y el 10 lee en el diario que a Claudio Román lo habían muerto en un “enfrentamiento”. Ella estuvo “16 días en ese infierno” y hasta que se fue, Claudio seguía en La Perla.

Cuenta que la interrogaba alguien al que le decían “Chubi”. Así le dicen al imputado Arnoldo López, que está detenido en la cárcel de Bouwer y quien presencia todas las audiencias, ahora con un barbijo que evita que veamos su sonrisa ante determinados testimonios. Cuenta que le mostraron carpetas con descripciones y nombres de estudiantes del Manuel Belgrano, para que dijera si eran correctos esos datos. Que mientras estuvo en La Perla había una médica que monitoreaba a los torturados.

Siendo las 17.40 finaliza la ronda de testigos citados para este día ante este tribunal, y se anuncia que se pasa a cuarto intermedio hasta el día miércoles 7 de octubre desde las 10hs.

Todas las audiencias pueden seguirse por: https://www.youtube.com/channel/UCyQJUlKhS-thgxlv-HcYTOA

Para ver en Youtube el Resumen de la 4° Audiencia Juicio Diedrichs - Herrera:https://www.youtube.com/watch?v=oTMmgfP1FOs&feature=youtu.be

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Ph: Sofia Rubiano.